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domingo, 31 de julio de 2011

El Jefe Troglodita de Tabacundo




Crítica de las Manifestaciones Culturales
El Jefe Troglodita de Tabacundo
Por Fabián Núñez Baquero
31/07/2011

Como un espécimen fósil de alguna horda primitiva, existe en Tabacundo un ser devenido en jefe burocrático del Municipio, nombrado fulano de tal gracias a ese método de mediocridad efectiva para mantener a los pueblos en el atraso permanente llamado elecciones democráticas. Las elecciones ni eligen nada ni son democráticas a pesar de que van a ejercer el voto todo el rebaño de ciudadanos. La prueba fehaciente es la existencia de Walter Virgilio Andrango Fernández, un ser salido de las cavernas de la Izquierda Democrática, que ni es demócrata ni tiene un pelo de izquierda. Les vamos a contar el cuento de este monstruo troglodita con moraleja y todo.

Resulta que el escritor Oswaldo Mantilla, personero reconocido de la Casa de la Cultura Matriz, en su calidad de entusiasta dirigente del Taller Cultural Retorno, planificó- con motivo de conmemorarse el centenario de la cantonización de Tabacundo- el Primer Encuentro de Escritores de Pichincha, denominado 100 años con la Palabra. Con mucho esfuerzo, gastando bastante saliva y algunos centavos, convenció al energúmeno de la referencia para llevar adelante tal programación. Anticipamos que el troglodita ni se le había pasado por la cabeza- ya que carece de materia gris- realizar siquiera la usual Sesión solemne ni siquiera por el centenario cantonalicio. Aunque sin entender nada de lo que se trataba, mas por salir del paso que nada, el monstruo dio su visto bueno al programa cultural, cuya información salió por la prensa.

Con humildad y convicción de artista Oswaldo- que es amante de la palabra y de su terruño- utilizando sus relaciones literarias, invitó a una buena pléyade de escritores y artistas para contribuir a este magno evento: magno por la magnitud de los años de existencia del cantón, 100 años no se cumple todos los días. El programa establecía la presentación del libro de cuentos El Cofre Dorado, de Vladímir González Tapia a las 15 horas del día viernes 29 de julio del presente año. Y además, la participación de los artistas invitados en la Feria del Libro, recital poético, lectura de cuentos, música, etc.

Los artistas estuvimos allí por nuestros propios medios cumpliendo con alegría nuestro deber de juglares y trovadores, poetas y escritores. Presentamos en la plaza principal nuestros libros al afable y casi inexistente público que se acercaba a ver nuestras creaciones impresas, a las cuales olfateaban y pasaban Por supuesto siempre de vez en cuando hay algún desventurado desequilibrado que le gusta el arte y adquiere una obra. Nosotros saltábamos de gusto con la adquisición de un ejemplar de nuestra producción literaria. Pero, como es conocido, el cielo no tiene cultura, le importa un pito un poema o un ensayo: llovió. Y entonces tuvimos que solicitar asilo momentáneo en el local, propiedad del fósil- aunque debería serlo del pueblo- y el fósil, de muy mala gana, nos lo otorgó a través de sus burócratas menores… Él mismo nunca salió ni siquiera para saludar a los invitados de Oswaldo Mantilla y de Tabacundo.

Esto nos extrañó un poco, pero no tanto como para escribir una elegía en honor del provinciano aburrido o una oda a la macateta del tiempo de la tagua. No. Pero pasaron las horas. Ya era el tiempo de la presentación del libro, del recital poético, y esa tzantza mojada llamada alcalde ni siquiera se mosqueaba. Nosotros parecíamos pingüinos del paleolítico superior porque es conocida la virtud de Tabacundo de hacer temblar quijadas a horas de la tarde. Y ese dinosaurio sin corazón, jefe del municipio, nada. Hasta que la poeta MariCé se atrevió a subir al dosel del saurio a preguntarle por nuestro programa y éste dijo- muy flojo de huesos- que no sabía nada, acuñando una sentencia que debe constar en los papiros del disparate cultural para siempre: “ Sí, yo vi la información por la prensa, pero no sé nada. “ Sentencia que debe constar en mármol para advertir a los curtidos mocetones y obcecadas mozas del arte como escarmiento a su insistencia artística. Pero, para dar más hostilidad a su odio por el arte y los artistas, el cavernícola denominado alcalde, salió por la ventana del municipio para no ser visto y para ni siquiera ser contaminado por los 100 años de la palabra ni del centenario municipal. Dio con su esqueleto en polvorosa y despareció del escenario dejando a los artistas con los churos hechos, anclados con la neblina y sus poemas, para que ahí se arreglen como puedan con sus corotos y demás bártulos y demás confesiones decapitadas.

Es entonces cuando MariCé puso la voz en el cielo, secundada por los demás artistas, ante semejante destemplado desaire municipal: “Es un insulto a la cultura. No nos presentaremos en ninguna parte de este pueblo.” Y fuimos a guarecernos en el templo católico de la plaza principal, luego en un museo, adscrito al templo, donde nos dieron un salón para reunirnos, con mucha amabilidad. Allí nos sentamos en una especie de mesa directiva Marcela Almeida y yo. Primero tomé la palabra indignado ante la actitud rupestre del alcalde y expresé que este era un delito de lesa cultura, una actitud que pisoteaba la dignidad y el desinterés de los artistas allí congregados; que si bien los ciudadanos de Tabacundo no eran responsables del comportamiento de un malcriado dirigiendo el municipio, los artistas habíamos decidido no presentarnos en ninguna parte para que ellos, los ciudadanos, puedan reclamar con nuestra indignación al minotauro municipal.
Luego tomó la palabra Marcela Almeida y dijo- en pocas palabras- que no era para tanto, que no había para qué tomar al toro por los cuernos, lo que equivalía a dar marcha atrás ante la resolución tomada antes, de no presentarnos en ninguna parte. El anfitrión Oswaldo Mantilla vino, y como si no hubiese pasado nada, dio lectura a un discurso preparado para el efecto. Esta era una actitud acrítica que rebasaba mi capacidad de aguante. Tomé la palabra para indicar que aunque los demás hayan dado marcha atrás en la decisión tomada de no presentar nuestra colaboración cultural en rechazo ante la actitud del cavernario munícipe, yo, en cambio, respetaba la decisión y por eso me retiraba.

Y entonces inicié mi retorno de músico, el único que no sólo cumplía con una decisión colectiva, sino que era el único que tuvo narices para percibir tanto mal olor y que, de hecho, no estaba en absoluto de acuerdo con demostrar tanta conformidad con el insulto, con los chirlazos en pleno rostro, el desprecio y el odio que nos había prodigado el hediondo minotauro que habita en el Municipio. Ese malcriado ser merecía eso y mucho más. Siempre y cuando haya, por supuesto, sensibilidad y lucha por rechazar la ofensa por parte de los artistas ofendidos. Si no lo hacen es porque están de acuerdo con que cualquier jayán de última se les trepe en el cogote y se burle de ellos.

Como un aire fresco debo sí rescatar la actitud y la tibia hospitalidad que me otorgó el taller cultural Anta Kara, el cafecito caliente con bizcochos que me brindó Carmen Jaramillo, una exquisita pintora y escultora alumna del proverbial Antonio Negrete. Gracias a ellos y al pueblo de Tabacundo, que no se merece tener como alcalde a un saurio descerebrado del tiempo de los incisivos con sangre.



domingo, 12 de junio de 2011

Sheila me caía bien, pero ya no está



Sheila me caía bien, pero ya no está
Por Fabián Núñez Baquero
12/06/2011

No pude despedirme de Sheila Bravo . Abrí el correo pasadas las 18 horas y ya estaba ahí el anuncio de su deceso y entierro escrito por el poeta Ricardo Torres, por los compañeros de la Pedrada Zurda en su correo virtual.

Sheila era una muchacha alegre y bulliciosa, metida en todo y con todos y yo la quiero recordar así, con esa órbita de simpatía y fascinada interrogación que siempre la rondaba. Por favor, permítanme que use una expresión un poco demasiado familiar para referirme a esta chica poeta: me caía bien. Si me preguntan por qué, es más que probable que no sepa contestarles. Pero era así, me caía bien. Es posible que lo era por el gozo de vivir, el despejo y esa forma despreocupada de llevar adelante la existencia. También por esa talentosa picardía que desplegaba como bandera de alpinista, por esa alegría desenfadada pero sin ser demasiado estentórea, pero tampoco contenida.

Porque se daba su importancia, como casi todo artista. Después de todo no sólo fue mimada en su casa sino que también lo fue como única dama poetisa en el Taller. Y ella no hacía ningún esfuerzo en admitir que le gustaba esa situación de ser vehículo de admiración de tanto macho poeta o no en el Taller literario. Solicito comprensión para que acepten también que use la expresión chica poeta para ella. Nunca para mi dejará de ser chica poeta. Deseo que en el perfil legendario de Sheila quede impresa esta fijación a lo mejor obsesiva pero real.

Es que hay muchas facetas de bohemia encantadora, y eso que talvez yo sea el menos memorioso, menos asiduo para reflejar una talla tan angélica de una dama que si hubiese tenido como cotarro a Nueva York o Londres, hubiese dejado meninas a modelos y actrices cuyo único mérito a lo mejor sea la de ser propietarias de mega fortunas o ser amantes de papanatas con cuentas bancarias de 14 o 16 dígitos.

Sheila en un escenario modesto fue toda una leyenda.

Creo que necesitó mucho coraje para convivir- aunque sea por espacios cortos- con los vándalos bohemios de la Pedrada y, antes, para escribir ese poemario pequeñín y modesto- editorialmente hablando- titulado, Yo, mujer. No está de más recordar que para la época, fue todo un escándalo, igual que lo fue un recital- creo que convocado por Iván Oñate- en la Universidad Central cuando ella competía con la sedienta y preclara poetisa de Lesbos en pleno auditorio de Filosofía y Letras…

Recuerdo una vez que nos invitó generosamente a su casa y cuán buena anfitriona era y cómo demostraba un júbilo y ostentación de Heliogábalo femenino.
Al inicio de la década de los ochenta del siglo pasado sobraban los dedos de una mano para contar a las mujeres que estaban dando pinitos en eso que ahora llaman- creo que con demasiado énfasis- liberación femenina.

Opino que Sheila rompió muchos esquemas, desde que se engolosinó con su célebre maestro de literatura- o él de ella- hasta cuando viejos verdes de dinero hacían gala de supuestamente estar con ella aunque sea por repechar el qué dirán de los círculos artísticos. No sé si el amor de su vida fue el mosquetero del pincel, Ramiro Jácome, pero me lo pareció cuando se afanaba en rescatar su memoria de él presentando una retrospectiva de su obra y tal vez un poco antes.

Con sus ojos de eterna y cruda picardía estudiaba mis reacciones cuando me anunciaba la preparación para la imprenta de un libro suyo de chismes biográficos de los más connotados literatos que atravesaron por su vida, sea o no sean de la Pedrada Zurda. Le encantaba, se gozaba con efusión, viendo mi extrañeza, mi interrogante, talvez mis reservas. Me decía que iba poco menos a no dejar títere con cabeza en el plano de la líbido y las relaciones sociales. Y yo para mis adentros decía- sin dejar de sonreírle- “esta Sheila, no cambia nunca, esta Sheila…”

Yo me quedé suspenso en ese día y en ese júbilo sensual de ella cuando me daba nombres de artistas y escenas un poco escabrosas o, al menos comprometedoras. No lo niego, era un ritual escénico que me llevaba a salir de mi seriedad filosófica y a compartir con ella su gozo cuando ella me repetía, “ es que ya está escrito” y “todos quieren que se publique ya este libro que va a ser un best seller”.” ¿Qué te parece, ah?”
Qué me podía parecer si ella imponía su influjo, su embrujo. Decididamente Sheila me caía bien. Hasta luego Sheila Bravo, ya nos veremos pronto.

martes, 26 de enero de 2010

Tierravenada, tres vertientes y una América



Tierravenada, tres vertientes y una América
Por Fabián Núñez Baquero
26/01/2010

Tengo frente a mis ojos el libro: TIERRAVENADA POESIA de Ruth Cobo Caicedo, Neli Córdova Neli, Margarita Miró Ibars, tres mujeres y una matriz poética: América. Cada una de ellas, desde su hábitat persigue su arcoíris andino o siquiera su reflejo lejano. El interés temático y entorno correspondiente se resuelven con exacta gravitación conforme a la trayectoria, la experiencia y la capacidad poética de cada una de ellas. Se puede afirmar que este libro es una forma más de coexistencia de la diversidad de concepciones y hasta de culturas en un mismo espacio literario. Porque es evidente- y esto es enriquecedor- que cada una de las damas del presente libro manejan un rostro y una impronta de genuina e indeleble personalidad.

La publicación de esta obra ya de por sí rompe lanzas contra la cuadratura del círculo de la globalización capitalista, interesada en el lucro y en barrer indiscriminada y brutalmente con las diferencias culturales. Es, a la vez, un nuevo retorno al ancestro y a la raíz del lenguaje y el canto, ahora depreciados, desnaturalizados groseramente por imitaciones baratas de un postmodernismo acéfalo y ramplón, excelente caldo de cultivo para el dominio del imperio y sus sucursales burguesas nacionalistas, ahora aleladas, con boca abierta ante toda la basura metida de contrabando en medios audiovisuales y cibernéticos.
El libro se inicia con los poemas de Ruth Cobo Caicedo cobijados con el título de Discípulas del Trino. Ella destaca, imprime con gran definición, la ideología y el ritmo poéticos, de lo que ella entiende en su primer poema (Androginia, nombre típicamente griego, de la cultura occidental) como cosmovisión andina.
Los textos de Ruth encuentran similitud con Margarita en hombremujer- mujerhombre andino, reflejando la unidad y la dualidad no solo del hombre y la mujer sino de toda la manifestación de la naturaleza que se encuentra inmersa en todas las culturas originarias de América y también de la occidental, la presencia de los opuestos para debilitar la mal sana competencia entre los sexos.
¿Cuál es la más importante?/¿Cuál primero?... En la era de Pachakutic hombre y mujer te/ habitan..... Sólo/ en la unidad se encuentran totales
No todos sus textos se ciñen a ese encuadre andino y aunque nombran personajes indígenas, usan-como es inevitable- imágenes y palabras típicamente occidentales:

Rumiñahui-Quijote-Tótem- verso alado/ augurio de la luz/ escudero del sol ancestral y los olivos/ para guardar la sangre en el latido de la tierra de América-Virgen.
(Subrayo las palabras de evidente origen occidental).

En los 18 poemas que presenta Ruth, los titulados Ancud, Oaxaca, Santiago de Chile, Al cóndor de un zoológico, Vengo, Carta desde Los Santiagos, Ambato, Illinizas, nos demuestran la diversidad temática que la autora incluye en su poemario. Hay que destacar el poema dedicado a los emigrantes (Voy) que pudo ser mejor todavía si explotaba, por ejemplo, la tradición de los mitimaes. Hay en su voluntad poética destellos de elevada ternura forestal:

Selva desnuda/ sin luces de neón ni coca cola/ de cielo azul y ozono, de cascadas/ vírgenes/ y lemúridas/ retamas/ descalza en ti, sobre tu piel de nardos/ y de azahares/de cafetales y cacaos/descifro tus latidos/interiores/epigramas eternos conteniendo las huellas de la identidad del Ser/y de la hierba

Ruth se enlaza a la tierra vernácula en su feraz productividad:

el paritambo /cuenta/la abundancia del trigo y de la/quinua


Sin ánimo de ofender la creatividad de la autora, hubiese sido bueno que el título del poemario tuviera correspondencia con el ánimo indigeno-americanista que empapa la casi totalidad del libro.
Diría, en general, que la poesía de Ruth Cobo se encuentra en la línea francamente etnológica o etno-antropológica descriptiva, como en El sur está arriba, con muestras diáfanas a una aproximación indigenista:

el Sur está arriba/cuatro estrellas señalan su espacio/trasvasan las edades /y las civilizaciones/para que perdure el Imperio/de la Cruz en el cuadrante/perfecto del silencio/ el Norte está abajo/Viracocha lo ordena/Pachakamaq: lo sella

La poeta y compositora Neli Córdova Neli posee un imaginario y una sensibilidad que ya son reconocidos en varios estratos de la poesía, sobre todo el erótico y el de identidad. En este poemario participa con su germinal “hombre-maíz”. Un solo poema global y orgánico de la cultura indo-mestiza, acaso el único abordado por una mujer en Ecuador. Desde su aparición, con el nombre de Origen, en 1993, este poema concitó el interés y el aplauso de agudos y connotados intelectuales como Raúl Rojas Hidalgo, Pedro Reino, Gonzalo Rubio Orbe, Franklin Barriga López, entre otros. Todos ellos coinciden en destacar la naturaleza indigenista esencial del poemario y la endógena vinculación de la autora con los indígenas y el entorno andino. Nosotros añadimos la naturaleza fundamentalmente mito poética de Neli, su raigambre creadora, su capacidad de invención y fabulación, su entrega vital al ritualismo y magia de la palabra, al verbo hecho mujer:

Hombre maíz/ cantera de los aires/ dilatación del sol en las arterias/ hombre de grano azul médula y coágulo cordón umbilical/ de cordilleras/ Hombre maíz de América aborigen/ germinación de sangre y de universo/ concebido en clímax de relámpago parido entre bocinas y/ tormentas/ Hombre mazorca membrana de arcoíris

Es claramente notorio que estos versos no son para concurso porque ella jamás ha creído en ellos ni ha pensado que contribuyen a la verdadera poética. Quien así escribe se alinea en la altura de los poetas que han alcanzado una voz propia gracias a su vinculación de obra y de palabra con la humanidad que ama, la cultura que defiende, el verso que urge y surge, manantial terrígeno, de la propia vitalidad, retorno y entorno de la poeta. En ella el acercamiento a la cosmovisión indígena es central, diríase que se funde en ella, su esencia se emparenta con los oprimidos del campo que en su mayoría son indígenas. Su verso es suelto, parco, vital, en instantes casi monosilábico, expresando con frecuencia ternura y rebelión. Todo con materiales del eco-sistema, del hábitat serrano, del hombre y la mujer andinos: el poema ha sido traducido al quichua, reproducido en dos ediciones, y su circulación por las etnias indígenas ha significado convertirse en símbolo iconográfico, un emblema de moral y de orgullo para ellos y para toda América. Es por estos méritos intrínsecos por los cuales decimos que Neli es la matriz de la poesía indigenista porque acaso es la única mujer que aborda en solidaridad combativa, con espíritu de levantamiento militante, la poesía y esencia indo-mestiza.

Hombre maíz/ granero amenazado/ hundido en orín entre cadenas cuándo podré volver/ y ser la misma/ contigo en cada siglo en cada vena/ cuándo cómo y con quién pondré en mi mano/ la cerbatana tuya y de mi célula cuándo y con quién tronar en/ tu penacho hasta izar una aurora en cada legua.

La interrogación, como figura de pensamiento, las enumeraciones, la creación de palabras hispano quichuas, ese innegable color y sabor andinos, se puede reconocer en cada momento, en cada hálito de los versos. El poema se yergue autónomo, no descriptivo, usando su propia esencia y frondazón, expresando el simpático y la arteria cava, que se unen a la tierra y a los hombres.
niña choza luna tibia/ mamacuna sin infancia farolera/ paso puro en lodazal
La niña y Luzmila y todos los personajes de su fabulación creadora se encuentran a cada paso demostrándonos la identificación de Neli, ese paso certero por la cabaña de los pobres desde la altura de la imagen
Luzmila de las lomas/ la loma en las gavillas que carga con la luna tremolada/ la marcha de bejucos y de pajas/ la niebla en cada tronco recogido tristeza que se agacha/ y que se raja/ un siglo de sudor en los pulmones
Y, por supuesto, no sólo el presente y la desolación, sino el futuro, los sueños, las esperanzas:
Manuela bordalomas/ bordanieblas Manuela mujer/ bordacaminos en el aire/ y adentro bordasueños bordaríos/ y bordasolesnuevos más adentro

Hay momentos epopéyicos en Neli, precisamente por su adentramiento de raíz en el camino de los olvidados de la tierra, por su ritual quichua, y esto marca la gran diferencia: con las otras poetas ecuatorianas que le precedieron, talvez por eso exclama con convicción, por ella y por su pueblo:

Sacharuna me llamaron/ por mi arcilla por mi historia un tambor guía mi marcha/ en andina longitud/ mi piel cubre la montaña mía es la luna creciente que desde el /Huayco a la Puna de la Puna a Cushicagua en América es/ Coquimbo Tiwanaku Collahuaya/ luna-quitumbe maihuashca/ Huancavilca chuquirahua/ guaorani/ luna-yatiri/ yatiri-luna/ yaguar

Definitivamente constituye una magnífica idea de Neli volver a publicar este libro , con el que ha congregado al continente. Después de todo este poema y su vida y obra poéticas han sido el desiderátum de su vida. Y el público lo acogerá con igual entusiasmo y simpatía que lo hizo en 1993.

Cantos Rodados de la paraguaya Margarita Miró, son los textos que cierran este verdadero espectáculo cultural. Margarita es la que ama a Quito, Ambato y Asunción y escribe con sentimiento para ellas, para todo el continente, la que escribe también en guaraní y catalán y de quien podemos decir que perfeccionó su amor americano escribiendo desde Quito, desde el Cochasquí ante-incásico:


Tú me cuentas la historia milenaria/ del origen de la tierra/. tú tienes en tu memoria/ el origen del planeta/ tu guardas en la partícula de tu ADN/ la historia del cosmos.
Margarita se quedó en Galápagos para ver la eternidad de los evos a través de los ojos de las iguanas y a su manera logró desentrañar su sentido telúrico:
Tierra que permites penetrar en el/ útero originario de la Tierra/ donde siento el latir de tu corazón/ y bañarme con el agua de tus venas/ dolientes de un mundo que se acaba
Todavía en ella la imagen del Amazonas suscita la sensualidad del verbo:
Tierra de jardines encantados/ que recuerdan al Edén./Tierra de jardines colgantes /que al árbol/ lo convierten en ecosistema/ florido y de convivencia armónica/ de la diversidad parásita.

En resumen ella desea la unidad de América Latina, cuenta los cuentos de América, con sencillez y gracia de palmera, de frailejón, de roquedal, con voz interior, como diciéndonos secretos. Ella de alguna manera nos impide entrar en los rígidos vericuetos de la preceptiva y la decantación preconsciente. Ha hecho su trabajo como cuando nace el sol y sonríe la orquídea. Su sincretismo es de otra vertiente, pero siempre americano. Su aporte cultural es invalorable y lo cede con corazón de mujer emocionado y generoso.
A pesar de la distancia y del recorrer en América Latina, y sus obvias diferencias vitales y sensitivas, las autoras se encuentran y se unifican en varios puntos de su poesía revitalizando los orígenes de nuestra raíz.

Este libro es ya memorable. Responde a los llamados de la identidad circular, ciudadana. Sus cifrados chamánicos, en rigor, constituyen una fortaleza, pero también explayan sus limitaciones. Si tienes la llave de tu cultura eso te hace fuerte. Pero otras culturas también poseen su llave y tú y ellas quieren escucharse sólo a sí mismos. Y lo que necesitamos es la confraternidad universal, un nuevo cifrado poético, un campo donde el eco de la bocina encuentre sitio en la canción de la balalaika o el vigoroso yumbo o el telúrico wawaki se hagan presentes en la sinfonía, en la creación popular china, en el jazz, o en la melodía amorosa portuguesa.

Para aquellos que piden de la poesía sólo sus dones de energía y oscura evidencia en este tiempo universal, puede resultarles difícil y hasta imposible esta simbiosis necesaria. Pero es posible aunque dura de conseguir. Hasta tanto, debe agudizarse las voces auténticas, no las que se mueven al compás de la moda o la conveniencia momentánea, no las que buscan la figuración hedonista y baladí, sino aquellas auténticas vertientes que se presentan desnudas y fuertes frente a la tormenta.

Fabián Núñez Baquero: Escritor: poesía, narrativa, ensayo, crítica: Varios libros
Correo: argosequino@yahoo.es
Blog: umbraldelasvoces.blogspot.com

domingo, 20 de julio de 2008

La eterna juventud


El sol cada vez tiene rostro más pálido si lo comparamos a esa etapa tan lejana de su primera juventud, hace más de dos mil millones de años. Pero brilla sonoro y rozagante en el pecho del poeta para quien hay un sol fijo, siempre joven, lleno de esplendor, inabarcable, infinito y poderoso más allá de su esfera.

domingo, 4 de mayo de 2008

homenaje a Borges

LEYENDO A BORGES

Leyendo a Borges todo es paradoja
Dubitativo, disyuntivo, incierto
Parece que la noche se deshoja
O habla en prosa la arena del desierto.
Seres de otro mundo parlotean
Hablan demás, de menos o lo exacto
En tanto en el espacio cabecean
Oscuras dudas en potencia o acto.
Fino, erudito e impensado
Un Borges miscelánico cavila
En cada trozo de su heroico hado.
En cada frase láudano destila
-De la síntesis bravo enamorado-
Y cada acento es lúcida pupila.
II
El rubio azar, el tiempo y el vacío
Son tu imperio sin bases ni cimientos
Vives la eternidad en paz y en frío
Multiplicando airosos pensamientos.
Hormiga de oro en tu amplia biblioteca
Posees universos en la mano:
Cíclicamente la cultura azteca
Hasta el mundo abisal indo-germano.
Profundo y trivial, amplio e incisivo
Tu prosa glosa y cifra las edades
Y tu verso es venero sorpresivo.
Camarada habitúe de la nada
Zenón, Plotino, en vastas claridades
Amplían tu ceguera iluminada.

De Voces errantes

miércoles, 16 de abril de 2008

Voces para mis amigos

ABRACADABRA PALABRA
A mi amigo Fernando Moncayo Echeverría


La palabra
Con sabor y color
Tiene menta y pimienta
Diga verdad o mienta

La pala
De la palabra
Es un abra
Que te jala
Monte adentro

Palabra de pala y cabra
Pala que te cala y jala
Hacia dentro del sin centro

La palabra es una hebra
Que pinta color de cebra
Es un hilo, una madeja
Que te sigue o que te deja

La palabra tiene olor
Sinfonías de pintor
Castañuelas y tambor
Palabra de honor

Que la pala
De la palabra
Te abra
Con su pata de cabra
Y color
Un Abracadabra
Mejor

¿Hasta cuándo?…

¿Hasta cuándo?… P or Fabián Núñez Baquero 18/03/22   ¡ No más guerras por Dios! ¡ No más negocio...