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miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿De qué sirve ser millonario sin agua y sin alimentos?


¿De qué sirve ser millonario sin agua y sin alimentos?
Por Fabián Núñez Baquero
11/18/09

El prolongado estío nos hace pensar en la decisiva y vital importancia del agua en la naturaleza y en los seres vivos. Sin necesidad del dispendioso desperdicio de acaso cientos de miles de litros de agua en las estériles- aunque muy rentables- actividades del laboreo en las minas de cielo abierto, no tenemos el suficiente nivel de agua para hacer mover las turbinas de la represa del Paute, principal fuente de electricidad en el país. ¿Cómo estaríamos de desesperados y acaso con mayores recortes de energía, si las mineras transnacionales estuviesen en franca operación?
Si ahora, sin minas de cielo abierto, centenares de miles de hectáreas de tierra laborada están estropeadas y amenazan con hambruna o, al menos, con un declive drástico de la producción de alimentos, ¿ qué pasará si damos carta abierta a la operación de las mineras transnacionales? ¿ Nos interesa el dinero, el supuesto presupuesto que rendirán dichas actividades antes que la vida del hombre y la manutención de la biosfera? ¿ Hasta cuándo el sistema capitalista basado en la propiedad privada, en el lucro individual o de grupo regirá todas las acciones humanas atentando contra la vida en el planeta?
Estamos en el año de Darwin y no queremos sacar ninguna conclusión social de la interacción de todos los fenómenos de la naturaleza en la variedad y la selección natural y artificial de las especies. ¿Acaso no estamos lesionando seriamente la ley de selección natural y amenazando con la aniquilación global de las especies- incluida la del hombre- con nuestras acciones polutivas, de extracción y uso de minerales y fuentes de energía basadas en elementos no renovables y dañinos para el eco-sistema como el petróleo y demás?
El hombre y las plantas necesitan agua limpia y abundante y debemos luchar para que se cumpla este requisito.
No debemos esperar para cuando no exista el agua para rendirle el homenaje debido. Los sedientos y los seres exterminados ya no tendrán voz para alabar el agua.
¿Qué significa un millón de dólares si no tenemos una gota de agua?
¿ De qué servirá tanta riqueza si no tenemos alimentos?
Talvez la leyenda del rey al cual todo se le convertía en oro y murió por no tener agua ni frutas ni alimentos no sea sino una leyenda real de los seres de algún planeta -que igual que en el nuestro se lo está haciendo ahora- desperdiciaron y agotaron las fuentes de agua, pero a cambio detentaban inmensas riquezas y adelantos naturales y virtuales.
Como saben los científicos, el agua es acaso la única diferencia fundamental entre un planeta muerto y otro vivo. Es ella la que permite la diversidad a partir de un sólo elemento vital. Todos los organismos surgen de uno solo y éste del agua esencialmente.
Mientras los descerebrados capitalistas ya están vendiendo terrenos en la Luna o en Marte, para introducir el cáncer de la propiedad privada en otros planetas y acaso en otros sistemas solares, la experiencia proclama: sólo necesitamos agua limpia en abundancia, sólo eso nos permite estar vivos y reproducirnos.
Talvez esta simple lección deba ser coreada por 6 mil millones de seres humanos en todo el globo. Sólo necesitamos agua limpia en abundancia. Eso es suficiente, con ella tenemos todo. Por el contrario, podemos poseer en propiedad privada todas las riquezas del planeta, podemos ser millonarios, sin ella no existimos.
Por favor, pónganse a pensar un sólo momento, seriamente, en un planeta sin agua. Les aseguro que la imagen desértica y desolada del Sahara se quedará funestamente en su retina.
Agua limpia, ojo limpio, cuerpo sano, vida cristalina, plantas y árboles robustos, arco iris y paz en toda la Tierra.

viernes, 16 de enero de 2009

Soledad del Corredor de Fondo


La excelsitud del hombre
Por Fabián Núñez Baquero

Como Sirio en la vastedad lumínica, la Soledad del Corredor de Fondo ahonda y dispersa una luz de solidaridad y de digna siembra de la virtud social. Los viajes, las películas, los ensayos y los poemas, los relatos y, sobre todo, esa carga de humanismo quijotista, hasta la cepa celtíbero, hacen de su tutor y genético promotor, José Luis Muñoz y su blog multivatio, los faros de la cultura y la excelsitud del hombre. Es la cosmovisión socialista la que comanda ese manantial admirable de literatura, historia y referencia del día, en todos los continentes a donde la presencia y la palabra de José Luis plasma su plancton pletórico. Ahora está en Gaza, con los martirizados palestinos, acribillados por el descerebrado monstruo atómico sionista que se regodea con la sangre de los infantes y los adolescentes. Está con ellos, hasta tal punto que remite una carta al presidente de su país, Rodríguez Zapatero, para que España rompa relaciones con el gobierno genocida de Israel. Gracias, maestro del relato, turista consciente del mundo, sensible antena de los dolores de la humanidad. Gracias por quienes son además burla de la ONU, de EEUU, la burguesía árabe y mundial, y quienes sólo tienen a los proletarios de la Tierra y a escritores socialistas como usted que no bajan la bandera.

domingo, 20 de julio de 2008

Libro Ahora en circulación


EL RELOJ DE MANECILLA ZURDA
( Leyenda comprobada)
Por Fabián Núñez Baquero
06/03/2005

Los quiteños tienen un reloj del tiempo y otro del miedo: la Caja Ronca, que opera con otro horario y con un movimiento inverso, no solo en el sentido de las manecillas, sino en la tendencia de la Caja Ronca en funcionar en climas colindantes con el violin agudo de los nervios, el pantano pegajoso de las crisis sentimentales y los pasillos silenciosos y abandonados.
Un científico severo pero desafortunado inventó a principios del siglo pasado la Caja Ronca, en un año que es mejor olvidarlo, porque fue la época de las epidemias y el hambre y por un bochorno helado que desc endió de las copas de los volcanes.
El inventor tenía en su haber una mezcla de Shamán con un poco de paciencia de relojero suizo aficionado a la chatarra nocturna. Y el sitio donde comenzó a latir su cuerda de violoncello o contrabajo, es muy discutido:unos dicen que se inició en las paredes milenarias del gran Bulevard de la 24 de Mayo, con acompañamiento de babosas y tambores amazónicos.
Otros aseguran que en el lado nor-occidental de las riberas del Machángara debido a un fluir más cónsono, adecuado al resbalar de los minutos, del río que circunda la ciudad con su doble cola de milano equinoccial.
La Caja tiene una voz gelatinosa, de miasma, húmeda y con una extraña con fluencia de cristal esmerilado, por eso dicen que inició sus sinfonías en la Calle de las Herrerías.
Para agotar la discusión, concluimos con la versiòn que establece , casii fidedignamente, que la Caja inició sus saturnales en la sinuosa calle de La Ronda y en las inmediaciones del Palacio de Gobierno.
Quienes lo afirman destacan su murmullo amenazador que se percibe a través de su glu-glu cavernario, y que no puede ser interpretado de ninguna otra manera, sino por el resbalar de la mala conciencia de los gobernantes que han pasado por Carondelet y que en las noches, como arrastrar cadenas, van atronando el silencio con sus crímenes y fechorías, que espantan a todos los vivientes. Pocos saben que los chirriantes y espeluznantes ruidos que oyen, y que parece perseguir a cada viandante, son también los ayes y las quejas de multitudes que han sido objeto de engaño y demagogia por parte de los llamados Presidentes, Ministros o Políticos en todas estas décadas.
Este reloj zurdo mezcla malos y fingidos arrepentimientos y lamentaciones reales de los pueblos.
Como quiera que sea, los estudiosos ecuatorianos de los Objetos No Fácilmente Identificables (O.N.F.I.), institución que labora sin fines de lucro, consideran irrefutable la existencia de este objeto sonoro, de ninguna manera esférico, móvil, estático y a la vez inubicable.
Tomamos el Catálogo de O.N.F.I. y leemos algunos extractos:
Caja Ronca, voz de pantano, croar de rana, campana de muelle diminuto que la encontramos más allá de las paredes en noches de insomnio, de desvelo o pesadumbre. Variante o francamente descendiente de la Caja de Pandora de los griegos, la cual, como sabemos, después de ser vaciada por la imprudencia y la locura, sólo guardó en su seno la esperanza. La Caja Ronca, en cambio, de tanto desesperar, de tanto regalar, como manirrota, todos los dones de la confianza del pueblo en los magistrados, ministros, diputados, seudo-redentores, disfrazados con piel de oveja, se ha quedado con la voz panizada, con un silencio de loca, que de tanto gritar se le rompieron las cuerdas de la garganta. Bien adentro- y esto sólo es visible en noches carentes de luna- brilla la ira amarilla, revolucionaria, de los pobres que están reuniendo en un matraz el infierno total contra los poderosos.
Al contrario de los objetos de nuestra especialidad, la Caja Ronca se deja percibir aún dentro del día y no sólo en los bosques poblados de sapos- como el Florón Mandinga o la Uña de la Gran Bestia- y con escenarios de plenilunio. El tic-tac monótono, apagado de la Caja es sólo aparente, algunos lo consideran como un espejismo inocuo que atenta contra la columna vertebral de los débiles noctámbulos, pero muy pocos perciben la acumulación de fuerza, de esta especie de Clepsidra atómica que esta embutiendo grano a grano todo el poder cataclísmico de un pueblo en busca de su liberación definitiva….

Tomado de Cuentos francamente siniestros

miércoles, 16 de abril de 2008

El cuento del mes

LA ÚLTIMA BATALLA
Por Fabián Núñez Baquero
9:54 31/03/2006


Les juro por el churo de la Alameda y por la olla del Panecillo, que es así cuando digo que el ango Gómez se subió al cuadrilátero como una pequeña momia que hubiera adquirido una agilidad de reptil sicópata. Se sacó la capa, golpeó los dos guantes entre sí, movió el tórax a derecha e izquierda, y levantó los brazos saludando al público mientras giraba su cuerpo en todas las direcciones. Era en la Plaza Arenas antes de que los chinos le instalaran el Odilo Aguilar y más antes de que las cachineras se adueñaran del local ni qué corsarias inglesas.
En la Plaza Arenas recibió a una graneados vítores y rechiflas destempladas. Era el tiempo cuando el silbo significaba repulsa y no aprobación, y había más silbos que aplausos En la otra esquina, saltando en el propio terreno, flexionando piernas y brazos, haciendo fintas de golpes al fantasma del adversario venidero, estaba el flaco Estrella con pantaloneta amarilla.
Por ahí alguien gritó:
-¡Mátale al ango!
Pero otra voz respondió:
-¡Sácale el aire, Gómez!
-Papas fritas, chifles...
Alrededor de nosotros, en los graderíos, el negro Casares- que fuera alguna vez uno de los pesos walter más importantes del país- vendía papas fritas y chifles. El público poblaba la Plaza como pulpo de mil cabezas y llenaba el espacio con griteríos y vociferaciones. Bajo el ring el Cuchillo Martínez, con las manos metidas en los bolsillos de su chompa color canguil, conversaba con un juez. Era también flaco y hablaba como si estuviera perdonando la vida a su interlocutor, como casi todos los argentinos:
- El ango frente al Estrella no tiene ni para empezar, Che...
Yo pensaba para mi coleto que la pelea iba a ser demasiado desigual: mi inteligencia primitiva sólo veía a un retaco tipo yumbo o cofán, con pantaloneta blanca en un extremo y un mestizo cara de palo de balsa y con estatura de rascacielo en el otro. El ango Gómez apenas sobrepasaba la cintura del Estrella. Era como pelear un camello con un gato o una jirafa con un ternero. No sé para quién era más difícil conectar un golpe: si para la jirafa o para el gato. El árbitro, luego de darles la bienvenida y los consejos de disciplina, se inclinó, palmoteó dos o tres veces y dio inicio al combate.
Yo estaba moviéndome en mi papayal y más contento que el Contreras cuando se sacó la lotería.
El Estrella con sus alargados brazos de pala mecánica hurgaba la cara del adversario con el fin de conectar sus puños. El Gómez con la cabeza gacha, metida entre los guantes, con apetito de felino, se iba adelante buscando el hígado del contrincante.De vez en cuando se alzaba-casi saltaba- para atizar el jack o el remate en el mentón.
El Gómez tenía una virtud proverbial- que también posee el pueblo-: aguantar la locomotora de todos los golpes del mundo. Y luego se levantaba con el rostro como bañado en harina, con un color lunar de teatrero mostrando el maquillaje y se iba de nuevo al ataque.
El flaco Estrella, cosa nada extraña en los grandotes, no tenía suficiente agilidad pero tampoco era un tipo cámara lenta. Hacía mucho daño y había momentos- cuando el público gritaba: ¡al ango no le duele, es ango! ¡Buena, caucara, costal de golpes!- que el Estrella con cada golpe levantaba casi en peso a Gómez que se tambaleaba o seguramente sentía para adentro las ansias de la muerte, pero lo que hacía es agarrarse al cuerpo del Estrella, como un Anteo que pedía a gritos oxígeno. En esos momentos tan duros para el ango, el público, como si se pusiera de acuerdo al instante, vociferaba:
-¡No hagan tongo, carajo, no hagan tongo!
- ¡Se hacen los chanchos rengos!
-Peleen como hombres, mensos!
Pero, cosa extraña: en apariencia el ango Gómez no había hecho nada más que defenderse y recibir la paliza y la extremaunción, y su rostro parecía cada vez nacer sin manchas y sin arrugas. Pero al Estrella ya se le veía sangrando una ceja y con un pómulo hinchado. Parecía estar como al fin de una batalla o listo para el combate final.
Uno- el público- no sabe lo que duele y lo que no duele y cómo hay golpes en la vida tan fuertes pero que aparecen como roces o talvez como chirlazos o bofetones de segunda categoría. Nadie en verdad entiende cuántas piernas hay que tener y cuántos huesos y cuánto músculo y cuánto aire para resistir el bolillo y la macana, el gancho y el directo, la lluvia de puñetazos en rostro y cuerpo, y creo que ni siquiera lo entienden los mismos gladiadores en el pancracio del cuadrilátero cada tres minutos que dura el torbellino infernal. Como la vida que dura tan poco pero, igual, uno sale hecho llapingacho al final del día, así hubo instantes en que se les veía a los combatientes, cada uno más descuajeringado que otro.
No sé cuantos rounds fueron, pero lo que sí sé es que cada uno duró más de 500 años de resistencia indígena o más de 700 años de capitalismo para cada uno de los púgiles. No es lo mismo tres minutos en el ring que tres minutos entre los espectadores. Y entonces fue que vimos a un Gómez salir de su esquina ya no con el rostro entre los guantes, sino casi sin defensa, como le gustaba fantochear a Mohamed Alí, años después. Yo ví en esa soltura y esa confianza un anuncio de un no sé qué. Vimos también a un Estrella extrañado, más lento, acaso más cansado o despidiéndose ya de un combate que le había parecido eterno.
Gómez tomó la iniciativa cambiando de giro piernas y torso y mandando jacks cada vez más rápidos y girando y girando- alzándose, casi saltando- enviando golpe tras golpe sin retroceder, abierto, frío, contundente. Todo fue tan rápido y confuso, como el derrocamiento de un presidente o una revolución. No es lo mismo, nunca, tres minutos en el ring que tres minutos entre los espectadores. Yo no vi directamente-Gómez estaba de espaldas a mi visión-el golpe decisivo, sólo vi el momento en que Gómez se hacía atrás, como para rematar con su derecha, pero el flaco Estrella ya caía como un roble desnucado y recto que daba con su cabeza contra el piso.

¿Hasta cuándo?…

¿Hasta cuándo?… P or Fabián Núñez Baquero 18/03/22   ¡ No más guerras por Dios! ¡ No más negocio...