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martes, 9 de enero de 2018

Acidez y dispersión en el planeta

Acidez y dispersión en el planeta

Acidez y dispersión en el planeta
Por Fabián Núñez Baquero

La sociedad actual padece del síndrome del PH ácido en lo biológico, producto de alimentación inadecuada, y de la dispersión mental por las muchas actividades simultáneas que practica. Es un doble ataque a la concentración y a la persistencia, las virtudes plenarias para la realización eficaz de la vida y la creación.  Se fue la época de los dinosaurios, pero éstos se han quedado en el hígado y el comportamiento de la humanidad. Cuando el organismo recibe o crea muchas emociones simultáneas tiende a cortocircuitarse o a no funcionar con la sencillez del antiguo reloj biológico, aunque atenazado en ese tiempo por las agudas necesidades primarias.  Ahora el cuadro se ha venido a empeorar con los artilugios electrónicos, el internet y los teléfonos celulares.
No se puede negar que la juventud y no pocos de los adultos se ven fascinados, como la cobra con la flauta, con el canto de sirena bronco y saltado de las llamadas de teléfono y el chat, los juegos y las noticias mundiales. Han surgido la ansiedad cibernética y la histeria y la monomanía electrónica que empuja a la dispersión de los sentidos y a la seria falta de atención en tareas de largo aliento. Y la memoria se ve consignada a un inútil accesorio de la mente y reemplazada por el almacenaje de datos en la placa del ordenador o en el pendrive. Hay una tendencia alarmante a la robotización de los seres humanos.
 Es evidente que todo tiene su medida y su escala.
No negamos el avance tecnológico y la utilidad general de los instrumentos creados por el siglo del chip, los circuitos integrados y la cuántica: son instrumentos poderosos que nos sirven para alcanzar conquistas inimaginables sin ellos. Pero también es verdad que el uso que la mayoría de la humanidad da a estas portentosas herramientas no es del todo adecuado. Se podría decir que la red electrónica mundial transporta basura en un 99% en la forma de chismes de estrellas de cine, crónica roja planetaria, violencia y brutalidad contra niños, mujeres y adultos, vanidad pánfila y politiquería pazguata, correos insustanciales, con un sistema de criptografía barata y con faltas de ortografía que aplana los cerebros y aplasta la necesaria cualificación de la especie. Millones de seres humanos enrolados a juegos de dos o tres dimensiones como si ya tuviéramos todos los problemas del mundo resueltos y como si las personas vinieran solo a divertirse y a divertir a los demás. 
Ahora cuando más concentración y persistencia necesitamos para las grandes tareas en un globo entregado a la dispersión y a la violencia, la infancia y la juventud menos son educadas en estas virtudes cardinales. El milagro del arte y la ciencia, que tanto nos asombran ahora, son nada más que el simple resultado de la concentración y la persistencia de los genios y prohombres en el estudio y la creatividad. Los grandes escritores y científicos hicieron uso de sus manos y de su memoria para plasmar sus no menos grandes descubrimientos.

Ya Aristóteles en el primer parágrafo de su Metafísica establece la memoria como la distinción fundamental entre el hombre y los demás animales. Einstein y Cervantes escribieron con sus manos la teoría de la relatividad y El Quijote. No llevaban memoria electrónica ni se chateaban con sus iguales. Solo poseían su memoria entrenada todos los días, su aguda concentración y persistencia en la meta que se habían impuesto, y su pluma. Sabían que sin memoria es imposible dar un paso hacia adelante en la invención y en la creación. Aprendieron de memoria poemas o ecuaciones de otros antes de escribir las suyas. Antes de ser famosos tuvieron que sufrir el duro y prolongado anonimato. Los gigantes de la historia que verdaderamente cuentan nos enseñan solo esta simplicidad: concentración y persistencia.

Es impensable Bach sin horas de horas de concentración ante el órgano o el clavicímbalo. Una hora ejecutando el instrumento es mejor que hacerlo diez minutos o de vez en cuando. Leonardo da Vinci se sabía de memoria el cuerpo humano y las leyes de la perspectiva. Es evidente que necesitó utilizar muchas horas diarias para obtener este conocimiento y su ejecución en su arte. Y cuando hablamos de la concentración de estos gigantes hablamos de la concentración y larga persistencia en el solo objetivo que se habían impuesto.
 Si queremos grandes memorias y mayor persistencia en la sociedad, empecemos por resucitar la vieja y saludable costumbre de la declamación. Aprender poemas célebres de memoria y declamarlos es un magno ejercicio para el real crecimiento de la especie: nos agudiza todos los sentidos y nos hace mejores.
Es mejor saber números telefónicos, fórmulas matemáticas, citas de filósofos o de historia, de memoria. No confiar todo al teléfono celular. Talvez sea mejor escribir a mano lo que deseamos memorizar. El escritor es preferible que escriba a mano sus producciones, porque luego al pasarlas al ordenador puede mejorarlas.
Y la consecuencia obligada de todo esto: persistir, perseverar en los logros ya alcanzados. Esto significa que debemos preservar, cultivar, no olvidar las metas que ya hemos conquistado. Y esto implica también una concentración diaria.
 No olvidar que la palabra fue primero hablada antes que escrita y que el ejercicio oral impulsó la claridad del habla, creó la necesidad de la escritura y perfiló la precisión del pensamiento que ha hecho posible todos los logros del arte, el pensamiento filosófico y la ciencia.



viernes, 19 de febrero de 2010

El sutil arte de diferenciar

¿ Dónde es esto?
El sutil arte de diferenciar
Por Fabián Nuñez Baquero
19/02/10

Corren tiempos maravillosos en cuanto se refiere a esa bicoca ampulosa de la tecnología y desventurados para la comprensión de modestas y sencillas afirmaciones de la vida. El poeta tiene la ventaja- por supuesto si es poeta de verdad- de matizar diferencias, escrutar evaluaciones, poner la piel en el color de una mariposa o en el telambre eterno de los astros. Y, sobre todo, abrir rodajas sonoras en esa madeja enrevesada de la amistad, el amor, el compañerismo, la comunicación y el desorden del corazón. El poeta, el filósofo, lo son, en última instancia, por manejar con verdadero preciosismo una sola herramienta: el escalpelo de las diferencias. Diferenciar es el verbo infinito supremo que está presente en el sabio y el esteta. Esta es una razón de la más extrema calidad, la esencia y sustancia de su quehacer.
Estamos en un sistema que no sólo que vende y compra todo sino que crea guerras, carnicerías y escándalos amparado en la confusión de las gentes. Y el sistema no sólo es el modo de producción de salvaje capitalismo y guerra de mercados y de intereses financieros en declive, sino la forma en cómo éste se reproduce en la conciencia,en el libro, en la televisión e internet.
No podemos dejar de bendecir el milagro de la comunicación gracias a genios oscuros a quienes no les gustaría ver en qué se han convertido sus inventos. Pero es verdad que gracias a estos poderosos medios- célebre y penosa paradoja- la confusión es más grande cada vez y cada día.
Veamos sólo un ejemplo: las llamadas cadenas sociales. Son de extremada utilidad, sólo un imbécil puede negarlo. Pero, a la vez, también contribuyen a la confusión: existe una verdadera mezcla de tirios y troyanos en una escandalosa noche de gatos pardos y vampiros camuflados. Y esto a través de la fácil subasta de amistades virtuales, amores a distancia, uniones de parejas disparejas que se conocen por medio de la pared o muro translúcido del sitio electrónico. O el surgir convulso de un pandemonium particular- universal de pálpitos impostados, frases hechas, ganas de aparentar lo que uno no es o de mostrarse francamente rebelde o- pobre palabra mañosa repetida al infinito por estériles confesos- irreverente. Todos quieren ser amigos de todos sin que importe- o haciendo tabla rasa- la trayectoria, el camino recorrido, ni se diga si es que hay alguna coincidencia sea histórica o ideológica. No se reconocen niveles en nada. Hay una pedestre tendencia a nivelarlo todo en una especie de tenebrosa democracia de aplanadora y tabla triplex para todo uso. No sé en qué puedan coincidir una mujer de senos exorbitantes y cadera de otro mundo con el pobre artista de teatro que desea un público modesto para su modesta sala de exhibición. Sólo coinciden en la hora del espectáculo . Pero no podemos hablar de que sean amigos. Son conocidos de una hora, pueden volver a encontrarse en la escena, en la calle, o en el muro electrónico, pero ser amigos es una calidad superior que-nos guste o no- exige requisitos bastante difíciles de llenar. El conocido no es el compañero de trabajo o el compañero de butaca o asiento en el fútbol o en el cine. Conocer a alguien no es necesariamente una introducción a la amistad Ser amigos no es obligadamente ser compañeros y el amor puede ser un franco óbice para el compañerismo y la amistad. El nivel de amigo es una escala superior y por eso mismo ningún amigo puede obligar al amigo a ser amigo de sus amigos o considerar enemigos a sus enemigos personales. Así como no a todo debemos repetir como loras super, fantástico, genial, de la misma manera no podemos llamar a todos amigos. Uno puede ser amigo de alguien que piensa distinto y actúa diferente, incluso que sea la antípoda de nosotros, pero- y esta es una ley gravitacional- es a él o a ella a quien podemos y debemos decir la verdad en todo aunque ella implique una franca reprobación del amigo. El amigo debe ser el trapo sucio donde ventilamos nuestros malos humores y el jardín del mayor cuidado para el laboreo de nuestras manos cariñosas.
El conocido, el compañero y el amigo, todos merecen nuestro respeto y comprensión, pero no podemos olvidarnos de distinguir el nivel. Las expresiones tabuladas como me gusta, no me gusta,estás etiquetado,etc. pueden ser utilizadas por el conocido y el compañero, pero el amigo necesita algo más que los monosílabos o los paŕrafos confeccionados. Sería bueno, óptimo, que todos fuéramos amigos para decirles en la cara ésta sí que es buena, para pasar todos los días a la diabla y en discusión tajante, para llevarnos bien como enemigos irreconciliables.

miércoles, 15 de abril de 2009

Sobre la ley de identidad


Sobre la ley de identidad
Por Fabián Núñez Baquero
25/03/09


No existe un sólo objeto que sea idéntico a otro. Por lo tanto la ley de identidad ( a= a ) es falsa. Cuando ponemos a=a es porque estamos pensando en la fórmula a≠a sólo que la utilizamos con un fin práctico: para poder disponer de un tercer elemento de comparación que puede ser sintetizado con las palabras “ parecido a “, “similar a”. con lo que la fórmula a=a se transformaría en “a es parecido a ,“ “hasta cierto punto”. Es lo que hacemos cuando comparamos el sistema biológico de los roedores con el del hombre, por ejemplo. La similitud nos sirve para probar determinadas experimentaciones con medicinas , pero no podemos de ahí extender el concepto hasta decir que el sistema biológico de los roedores es idéntico al del hombre. La identidad implica la exactitud total en todo y esta característica no existe ni siquiera en los clones: en este caso, no basta la identidad biológica ( aunque estaría por verse si ésta realmente existe o, si, por el contrario, la copia es de alguna manera inferior al original), si las cualidades morales y cerebrales son distintas, es decir siempre habrá una diferencia histórica sustancial entre uno y otro clon.

1.Si no existen dos objetos idénticos en la realidad podemos afirmar que no existen dos objetos idénticos en los conceptos. O dicho de otra manera: si no hay ley de identidad en la naturaleza, tampoco existe ley de identidad en el pensamiento. ¿Pero qué queremos decir exactamente con la “ley de identidad en el pensamiento”? Simple: que una idea es idéntica a otra idea. Si una idea es idéntica a otra, entonces una de ellas resulta superflua. Si operamos con ecuaciones sabemos de antemano que al realizar las mismas operaciones en los dos miembros de la ecuación no se modifica ( en apariencia ) nada. Pero es evidente que las transformaciones no ocurren en vano y que la identidad nos ha servido para poder comparar dos elementos hasta cierto punto iguales o similares, pero no idénticos, con el fin de desarrollar nuevas relaciones, nuevas generalizaciones que conllevan a nuevas ideas matemáticas.

2.Pero podemos decir que existe ley de identidad entre un pensamiento y una cosa. Entre la realidad objetiva y la idea. ¿Esto significaría que la fórmula A= a es correcta?.Pongámoslo así: A es la realidad y a el concepto o idea. Habría dos formas de que la identidad podría ser o no correcta: a): Que la identidad sea en el sentido que el concepto retrata fielmente la realidad, o b): Que la identidad atestigüe que la realidad es el mismo concepto, o que el concepto es la misma realidad. O, en términos más generales: Que el pensamiento sea idéntico a la cosa. Podemos decir con claridad que A≠a si se trata de equiparar a la cosa con la idea. Ni siquiera podemos decir que el pensamiento es parecido a la materia. Pero ni remotamente podemos decir que es idéntico a ella. A≠a quiere decir, por lo tanto, que la idea no es lo mismo que la realidad. La materia no es el pensamiento y viceversa. En el primer sentido, es decir, que el calco de la idea acerca de la realidad es fiel, podemos aceptarlo pero con muchas reservas. Incluso podemos afirmar sin escándalo ni engreimiento: ninguna idea es idéntica a la realidad en el sentido de calcarla, copiarla de forma idéntica a sí misma, de una vez y para siempre. La fidelidad es siempre aproximativa. Se podría, entonces, decir, que la fórmula A= a es correcta en el sentido de que no equivale a identidad, sino a parecido, a similitud y con la característica de que es correcta “hasta cierto punto” y “ en un momento dado”. Lo que prima en general en la fórmula A=a es que ésta es por lo regular está subordinada a A≠a . O, como dice Trotsky, es un caso particular de A≠a. El absoluto entre las dos es A=a y el relativo y esporádico es A=a. La intuición, por lo tanto, es una aproximación inmediata al parecido, a la similitud de la cosa con la idea. E, incluso el conocimiento científico es una aproximación mediata, a través del razonamiento a la copia, al parecido en la relación entre la cosa y el concepto. Muy de vez en cuando se da una casi identidad. Casi siempre nos movemos en el campo de la analogía. Y ésta es el elemento común de la ciencia con el arte. Sólo que la analogía artística es una analogía sensorial que se expresa a través de la metáfora, la imagen, la asonancia o la disonancia, la mimesis o la tonalidad, el color y el matiz.

3.Cuando decimos: “Todo se mueve”, “la ley del movimiento es absoluta”, existe por supuesto dos identidades:a=a, cuando afirmamos la primera. Y A=a cuando afirmamos la segunda. Es talvez el único caso en que existe de una manera total y sin ninguna duda, la identidad plena y comprobable. Igual que cuando afirmamos: “La materia es la realidad primaria en el universo”.

4.Las consecuencias prácticas de todo esto son fácilmente perceptibles. Salvo las excepciones establecidas nos movemos en el campo de la analogía y ésta nos sirve para entender los procesos universales y sus transformaciones. Pero, volvemos a insistir, la analogía no es identidad. Pero a pesar de ello nos sirve para avanzar en determinadas generalizaciones que enriquecen la ciencia y nuestra visión del mundo. No son lo mismo el partido social cristiano que el MPD y a la vez son lo mismo. Sus diferencias apenas son formales pero ambos partidos en esencia defienden el capitalismo. Esta analogía puede servirnos para realizar con los 263 movimientos creados ahora sólo con el fin de ir tras la feria de las elecciones.

5.A los marxistas, por supuesto, nos interesan menos las diferencias formales y más la esencia. El saber que existe una similitud en la esencia no nos hace olvidar que en cada caso debemos estudiar las diferencias particulares. Como sabemos, la misma similitud no es idéntica. Hay muchas maneras de defender al capitalismo, así como hay muchas maneras de expresar que hay una supuesta convergencia hacia el socialismo. La gente dice, “ pero si yo estoy de acuerdo con el socialismo”, “pienso lo mismo que ustedes”, “ no hace falta insistir, tenemos el mismo programa”. Pero en la práctica podemos experimentar muchas decepciones: hasta los mismos que dicen pertenecer a nuestro mismo partido, a la final resulta que piensan diferente al programa y los principios generales que decían representar. No digamos con personajes ajenos a nuestra cosmovisión. Sabemos a ciencia cierta que no todos pensamos lo mismo cuando expresamos la ley fundamental del socialismo: la eliminación de la propiedad privada de los medios sociales de producción. Y esto sólo para poner un ejemplo. Debemos acercarnos cada vez con mayor fuerza a la materialidad de los enunciados y las prácticas correspondientes.

6.Esto implica que la fórmula A=a como subordinada a la A≠a es ante todo perceptible entre la teoría y la práctica. Aun en el caso de que la teoría sea similar, la práctica es siempre distinta en cada uno. Y la diferencia entre la práctica y la teoría es una constante que implica una cada vez una mayor aproximación de la una y la otra, en condiciones que cada una está en perpetuo movimiento y cambio: la teoría debe ser cada vez perfeccionada y la práctica también. La teoría nos remite a la práctica y viceversa. En esta relación hay diferentes niveles de experiencia y comprensión. La misma repetición de procesos no son una simple repetición. Hay siempre algo nuevo donde no hay nada nuevo bajo el sol. Cuando la gente dice “ lo mismo y lo mismo”, miente simplemente o- lo que es más notorio- no puede recapacitar.

7.Pero, a la vez, lo diferente de cada día no nos debe hacer olvidar lo permanente, lo necesario. Necesitamos alimentarnos sea con lo mismo y mejor si es con lo diferente, siempre que lo diferente sea mejor. La necesidad no niega la forma de cómo la satisfagamos. Pero la necesidad fundamental crea una forma también fundamental de dar cumplimiento a ella. No es posible el socialismo sin un contenido socialista en todo lo que hacemos y proponemos, sin una forma, sin un método, sin un programa cuya necesidad sea universal. Y, en primer lugar, si el socialismo es necesario y lo únicamente necesario y por qué y cómo.

8.Marx ya sabía que una nueva necesidad se impone en los síntomas mismos de la vieja necesidad. De los escombros de lo viejo y de ellos mismos yace, surge lo nuevo. El socialismo surge del capitalismo como una necesidad de éste de dar curso a fuerzas productivas y desarrollos que ya no pueden realizarse dentro del sistema del lucro. La ley de la ganancia que es esencial al sistema capitalista ya no puede materializarse más: hay demasiadas y más avanzadas fuerzas productivas que exigen la liberación de las trabas de la propiedad privada para generalizarse y estar al alcance de todos los habitantes del planeta.

9.Lo permanente en el sistema capitalista actual es la crisis: el desempleo, la miseria de millones y el enriquecimiento de unos pocos y por afán de mayor riqueza, la violencia, las guerras, los fraudes bancarios y financieros, la destrucción de alimentos y fuerzas productivas. La llama que alimenta al sistema, es la voracidad de la ganancia y la propiación privada.Pero esta llama hizo posible la acumulación de riqueza, de fuerzas productivas, que, a la final, son la premisa fundamental del socialismo.

viernes, 3 de octubre de 2008

La era del fin


Cristina Bergoglio- Metrópolis

Desde todas las metrópolis y desde todos los corazones:
H e aquí una corazonada que me viene a destiempo pero que no hago sino palpitarla porque el corazón exige a la lengua que la diga:
Por los síntomas es lamentable decirlo, pero no estamos en el fin de una era, sino en la era del fin: cada vez se desnuda con más evidencia que correr tras el crédito, la deuda, ha sido la esencia de la economía, del capital. Por la ganancia en el crédito han corrido empresarios, prestamistas, bancos, aseguradoras, reaseguradoras, pero la economía nos dice eso ya no va más. Si el omnívoro imperio ya no puede más con una deuda de más de mil millones de millones, si sus sufrimientos son, en última instancia, porque debe a media humanidad de dentro y fuera del país y sus bancos importantes son y van a ser nacionalizados, entonces la era cuyo fin ha sido el crédito ha llegado a su fin. Después de todo todos van tras de una ganancia que todavía no se produce en el trabajo real, que piensan conseguir algún día. La ganancia a pos-data, a futuro, ya no es negocio. A lo mejor, la era del negocio, ya no es el negocio de esta era

miércoles, 16 de abril de 2008

voces de mis libros publicados

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La injuria en Montalvo (Adenda no publicada)

Por: Fabián Núñez Baquero



En una nota sobre el arte de injuriar[1] el desdeñoso señor Borges comete una omisión no del todo perdonable en un erudito cuyo interés enfático radica en estampar citas en lengua inglesa y alemana.Se trata de que, nombrando a Swift, Grroussac, Voltaire, Quevedo, Bernard Shaw, Macedonio Fernández y hasta a Vargas Vila, como preclaros ejemplos en la ciencia del agravio, se olvida, sin justificación que valga, de un americano ilustre, del cual, en este género, todavía tenemos mucho que aprender.
En efecto, es evidente que sólo conociendo a Montalvo en su aspecto polémico ( aspecto definitivo en su carácter de literato) y comentándolo en el campo del insulto y de la injuria, creemos que el señor Borges no se hubiera contentado con su tan parvo repertorio de modos y maneras de herir al prójimo. La misma muestra de la injuria más espléndida que conozco (Borges), tomada de Vargas Vila, para los que conocemos al Cosmopolita y la idolatría que despertó en el escritor colombiano, se nos hace clara, diáfana la reminiscencia. Hela aquí: Los dioses no consintieron que Santos Chocano deshonrara el patíbulo muriendo en él. Ahí está vivo, después de haber fatigado la infamia. Adviértase bien. Infamia, patíbulo, sustantivos demasiado familiares en la literatura del genio ambateño.

Abro al azar Las Catilinarias y encuentro en la Décimo segunda esta afirmación: Desprecio el que este confidente del patíbulo me inspira. Entre paréntesis, Borges más adelante dice :injuria tanto más singular si consideramos que es el único roce de su autor ( Vargas Vila) con la literatura. El subrayado es mío. ¿Cómo debemos interpretar la expresión , el único roce de su autor(Vargas Vila) con la literatura?

¿Quiere decir que el autor del libro Aura o las violetas escribió sólo ese libro o panfleto contra Chocano y no escribió más, o, por el contrario, que sólo este libelo o sólo esa frase injuriosa merece llamarse literatura? Cualquiera sea la respuesta, en todo caso forzoso es admitir que en esta ocasión el argentino se encuentra del todo desinformado. Como quiera que sea, lo que sí creo imprescindible hacer constar es que si a alguien podemos dar el título de representante máximo del insulto en la Latinoamérica de su tiempo, es precisamente a Montalvo. No en vano el gran pensador y literato vasco, Miguel de Unamuno, alabó sobre todo el alma generosa de Montalvo que se traslucía en su dominio del insulto. No pretendo anular la labor de otras personalidades robustas y con definición, pero, con todo, ninguna de ellas ejercitó con más sabiduría, con más explosivas manifestaciones, con más euritmia y propiedad, con más polifacéticas tonalidades, con más energía y aplomo, esta ciencia sutil, como Montalvo. Ya en un ensayo, que debemos agradecer, Hernán Rodríguez Castelo nos habló del Montalvo humorista..

En el Olimpo de la risa montalvina se encuentra un poco de todo y en grados encantadoramente sucesivos: desde la insinuación delicada a la sonrisa, hasta el sarcasmo más despiadado. El desprecio corre parejas con la filigrana de la ironía; la carcajada ecuménica se completa con la risita subrepticia, de mala intención, demoledora, aplastante. Encontramos también las frases alusivas e indeterminadas que se prestan para conjeturas inicuas. Humor y vinagre, cólera y fustigación, arrebatos escandalosos y cortesías con befa, burla y desprecio, toda una amplia gama de técnicas difícilmente superables.
No es mi intención transcribir modelos de todas las formas de la injuria montalvina, pues eso sería punto menos que imposible. Cada página de las Catilinarias, las Páginas Desconocidas, La Mercurial Eclesiástica, Los Capítulos que se le olvidaron a Cervantes y hasta los 7 Tratados, guardan primores en este género. Más bien quisiera dejar indicados algunos recursos con los que Montalvo logra efectos destructivos por medio de una inteligente química mordaz y apasionada.
Así, tenemos el agravio como resultado de una situación mecánica o física, que atribuye a sus personajes:

Mera escribe en cuclillas... El tiempo le ha podrido la ropa en el cuerpo y con un embudo en la cabeza, viene arrastrando las sandalias. Se crió sin pantalón hasta los 35 años y se educó con harina de cebada...

En este último ejemplo también se hace presente la transposición de sentido del verbo educar al de comer.
Consignemos dos paradigmas de la injuria sentenciosa:

La vanidad es lo último que muere en el pecho de los tontos.
En los grandes conflictos, dice un filósofo, las grandes resoluciones son las que pueden salvarnos, don Antonio Borrero tomó la de hacer relinchar a su yegua...

Es de gran efecto la ironía con ruptura en la secuencia(concordancia) del género:

Poetas, se va Mecenas, se va Augusto, llorad. Se va Cristina de Suecia, se va Luis XIV.

No es menos graciosa la burla por consecuencia o por inducción:

Si pues una pulga vivía en casa de un príncipe, por qué otras no han de vivir en la camisa de un canónigo aventajado de sangre?

La nota cómica se recarga en la hipérbole aventajado.

Para terminar, copiamos una muestra de insulto con aclaración:

Cuando ha sido menester llamarle ladrón, he anticipado la advertencia de que es joven.

Sólo con estos ejemplos el señor Borges pudiera
...

¿Hasta cuándo?…

¿Hasta cuándo?… P or Fabián Núñez Baquero 18/03/22   ¡ No más guerras por Dios! ¡ No más negocio...